Nuestro andar nos hizo curanderos, terapeutas, chalanes conocedores de los secretos y dones que proporciona la naturaleza...
Desde la India milenaria hasta Andalucía y África, pasando por tierras nórdicas y eslavas, mi familia se sedentario en el siglo XV en las faldas del Monte Sacro, en un valle llamado Valparaiso, profético nombre, que hoy todos conocemos como el Sacromonte. Este barrio troglodita, emblemático de Granada es una de la cuna más pura de todas las castas gitanas españolas.
Desde generaciones, mi familia apodada « Los Pitirili » guardan y transmiten un arte adivinatorio basado en la videncia, la lectura y la interpretación del Tarot de Marsella. Arte complejo, luminoso que mi abuela, «la Pitirila» me enseño en toda su complejidad y siempre desde la bondad.
Gitana de plata (entre las múltiples diferenciaciones que existen entre todos los gitanos del mundo, prevalece una universales basada en los 4 metales fundamentales: el oro, la plata, el cobre y el hierro.) ejerzo profesionalmente como vidente utilizando las enseñanzas de mi abuela, quién la heredó de la suya y así desde que mi familia tiene memoria.
Este largo viaje, el de los gitanos por el mundo, nos hizo adquirir capacidades interpretativas basadas en el sincretismo, en las tradiciones adivinatorias de los países atravesados, pero siempre amparadas por un fervor religioso católico. La fe en lo bueno siempre llevo mi familia hacia la clarividencia. E yo, Amparo Cortes, soy uno de los últimos eslabones de este saber milenario.
:: El tarot de Marsella
:: Contra hechizos (mal de ojo, lo que nosotros los gitanos llamamos «Vajio»
:: Saneamiento de las casas (recetas)
:: Interpretación de los sueños
Ante todo proceso de saneamiento del ser físico, espiritual o de un espacio material, es preciso aplicar un cambio psíquico y mental: el destierro del pasado.
Al recordar el pasado, usted se mete en contacto con las fuerzas involutivas del Universo. Es muy importante, fundamental. El que mira atrás se transforma en una estatua de sal. Es a la vez una imagen y una realidad psicológica. Hay que tener la voluntad de espantar el pasado, aunque también haya podido ser feliz.
Mi abuela decía: « lo que ya no está, no está. Y contemplar lo inexistente es agarrarse al vacío ». Vivir en el presente, aquí y hoy, es la clave para alcanzar la paz interior.
Si usted piensa que su porvenir será doloroso y penoso, porque lo fue su pasado, está usted programando su futuro en función de su pasado pero si, usted considera el porvenir como una bella pagina en blanco que sus pensamientos positivos ya van rellenando, la armonía y lo bueno ya están a su alcance.
El segundo paso personal antes del saneamiento es: la construcción mental del porvenir, teniendo pensamientos positivos hacia usted mismo y hacia los demás.
No se denigre a sí mismo. Actuando así, está usted atrayendo la desgracia, el fracaso y la muerte, la enfermedad y el sufrimiento.
Si usted se alegra de los logros y de la felicidad de los demás, recogerá lo mismo. No existe nada peor que la envidia.
Piense en positivo. Piense con mucha fuerza en lo que desee, ya está aquí, aunque aún no lo perciba directamente a través de sus 5 sentidos.
El mal de ojo es una realidad cultural universal. La fuerza de la mirada que no es más que el reflejo del alma, a veces influye voluntariamente o no, sobre sujetos, personas espiritualmente débiles. Enfermedades súbitas, desgracias que se repiten, apatía constante son algunos de los indicios de un posible mal de ojo.
Para evitarlo o remediarlo lo primero es adoptar previamente la actitud positiva de la cual hemos tratado anteriormente. Pero a veces, no basta. Y el poder de la palabra, del conjuro oral o mental es necesario. Todo indicio de envidia subrayada por una mirada sostenida y fuerte debe de estar contrarestado por una invocación tan sencilla a veces como un « Gracias, que Dios nos Bendiga » o tal vez, cuando se habla de algo negativo con un « a las piedras vayan », « a la tierra se apegue ».
Sin embargo cuando « el vajio » parece tener más fuerza, es necesario acudir a un entendido, una vidente que sabrá a través de diferentes formulas y siempre desde lo bueno y la luz, quitarle este áurea de negatividad.
Existe un tipo de energía que es nociva para los cuerpos físico, mental, emocional y espiritual de las personas. Pueden ocupar nuestras casas.
Suelen proceder de las personas negativas con las que estuvimos en contacto, de los lugares públicos que visitamos, de los medios de transporte en los que viajamos, de nuestra oficina, de la calle, de un negocio. Para quitarlas cuando se trata de « sensaciones leves » de malestar en un espacio, podemos proceder a una serie de pequeños rituales tan sencillos como:
:: Al llegar a casa, quitarse los zapatos, cambiarse la ropa, darse un baño (si es posible con aceites especiales para limpieza energética, como por ejemplo romero o lavanda).
:: Limpiar la casa con algún método de limpieza energética, por ejemplo con los llamados carbones, palosantos, o incienso de iglesias.
:: Agregar al líquido de limpieza habitual, vinagre o sal gruesa diluida en agua.
Es también fundamental la elaboración de un santuario privado, que puede ser poquita cosa pero que canaliza y emana paz en su casa y su interior. Una imagen religiosa, del índole que sea, tan solo tiene que ser positiva, una vela blanca encendida con cuidado, nunca con un mechero, lo ideal seria con otra vela, una oración por muy cortita que sea, pero interiorizada y sincera, incienso, flores pueden considerarse como un santuario privado, un lugar de protección y de emanación. Las costumbres espirituales gitanas nos enseñan que todos los caminos para llegar a Dios son válidos siempre cuando están sujetos al bien, a la bondad a la ausencia de envidia.