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El largo caminar de mi pueblo empezó hace mas de 1000 años, desde el norte de la India hasta llegar hoy en día a todos los rincones del mundo. Nuestra peregrinación por tantas tierras, tantos lugares nos permitió acumular una herencia, un legado espiritual de los más profundos y extensos...

Interpretación, clarividencia, signos, astrología y horóscopos

 

Interprétación de los sueños

 
 
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La adivinación es un lenguaje. Cualquier que sea su dialecto particular, bola de cristal, geomancia, cifras sagradas, cartas… este lenguaje, manifestación de los arquetipos y de los símbolos, ofrece un modo de comunicación excepcionalmente creativo, con la condición de siempre estar abierto, permeable a lo desconocido, lo imprevisto, lo maravilloso.

De todos los sistemas de videncia, el sueño es el único que apela a lo imaginario. No está provisto de soporte, como el Tarot, el Yi-King, la astrología, el pozo de café o los presagios naturales de soporte material, que sean cartas, palitos, una disposición planetaria, el fondo de una taza o un cielo de atardecer. Su único soporte es el paso de un mundo consiente a otro sensible y espiritual. Así, en las mitologías, el sueño ocupa a menudo un espacio entre el mundo real y el más allá. Esta idea se encuentra mencionada en los textos sagrados egipcios. El Bardo thödol tibetano lo sitúa entre el mundo de los mortales y el mundo de los espíritus. Óvido ubica el sueño y la ensoñación en tierra de los Cimerios, es decir al extremo norte, allá donde el sol no calienta. Para Homero, se encuentra en las fronteras del Cosmos, justo antes de entrar en la no-existencia.

De un punto de vista químico y fisiológico ignoramos para que sirve el sueño, no sabemos como actúa respecto al cerebro. Es una verdadera paradoja ya que los sueños son unos de las manifestaciones psíquicas más naturales en el ser humano. Son partes íntegra de la vida. Nos acompañan desde el nacimiento hasta la muerte. Los antiguos y hoy en día los pueblos primitivos, lo sienten tan fuerte que consideran el sueño como una realidad que se origina en un mundo exterior y que actúa directamente sobre su entorno. Mensaje de los dios, anuncia un evento al cual hay que someterse. Simplificando al extremo, decimos hoy que el sueño revela nuestro inconsciente. Es nuestra verdad interior. Excavar en el sueño, es explorar el inconsciente. Es explorar un mundo que no sabe y no puede mentir, y que se merece por este mero hecho una gran atención.

Los símbolos son objetos o imágenes que tiene una fuerza evocadora, mágica y mística. El mundo imaginario puesto en escena por los sueños tienden a ser una revelación, una clarividencia. Un versículo del Prasna Upanishad expresa toda la magia y la fuerza del sueño « y aquí, este espíritu, durante en tiempo de un sueño, experimenta su mágico poder de incremento. Lo que ha visto, lo vuelve a ver. Lo que ha escuchado, lo escucha de nuevo; lo que ha experimentado en otros lugares, en otros países, lo vuelve a experimentar más y más. Lo que ha visto y no ha visto, lo que ha escuchado y no escuchado lo que ha sentido como real o irreal, él el todo, lo ve todo »

Uno de los aspectos más desconcertantes del sueño es su aparente desorden. Sensación aun más fuerte por el hecho de que cuando dormimos, todo nos parece de una lógica maravillosa. Sin embargo, una vez despierto nos es a menudo difícil de situar el desarrollo de la historia en un tiempo y un espacio coherentes.

Otro aspecto desconcertante del sueño, el que no es nada menos que un viaje fantástico en el espacio y el tiempo, ocurre con los sueños paranormales, que recurre a nuestras facultades extrasensoriales. Entre ellos encontramos:

1. Los sueños simbólicos o psicoanalíticos: Son los sueños interpretativos, en los cuales objetos, estados, figuras, acciones son susceptibles de tener una significación otra que su significación real.

2. Los sueños premonitorios: anuncian eventos que aun no han ocurrido y que se realizarán en el futuro. El presagio suele tener algo que ver con una enfermedad, pero también con catástrofes, accidentes, fallecimiento. Nos suele afectar bastante esos sueños ya que dejan pensar en una intervención del destino, el destino que actúa como un guía o que nos previene de un peligro.

3. Los sueños telepáticos: Nos permiten comunicar con otras personas, vivas o muertas. La mayor parte del tiempo, se trata de una persona cercana, un pariente, un marido, una mujer, un mellizo, alguien con quien tenemos estrechas uniones sentimentales. La distancia, el tiempo, la muerte dejan de ser barreras infranqueables.

4. Los sueños de videncia o sueños alucinatorios: Nos revelan algo que ocurre simultáneamente y que del cual el sujeto no tiene conocimiento. En general, no se suele acordar uno del sueño como tal, pero más bien de su desenlace; y se puede considerar esta secuencia de imágenes como una visión. En esta categoría, podemos distinguir dos tipos de sueños.

· Los sueños lúcidos: este tipo de sueño se produce a menudo en algunas personas. Suelen ocurrir por la mañana, antes del despertar. Y se presenta cuando realizamos que estamos soñando. Dos formas de realidades se superponen, y nos introducimos progresivamente en el sueño elementos de nuestra voluntad, nos volvemos espectadores y actores a la vez. En algunas ocasiones, podemos llegar a vernos durmiendo y experimentar así una forma de dematerialización o desincarnación.

· Los sueños de muertos: pertenecen a la categoría de los sueños premonitorios o telepáticos, pero son un tanto especial en el sentido de que no se bastan en anunciar un evento ; el muerto o el moribundo aparece directamente en un sueño, tal como si quisiera darnos sus últimos adiós. Existe otro tipo de sueño de muerte en el cual los muertos vienen a buscar a los vivos para llevarlos en su reino. Puede ser la propia muerte que aparece o un pariente muerto hace poco. Es curioso ya que esos sueños se acompañan de una paz, experimentada como una reunión entre los suyos. Cabe resaltar que todos los sueños de muerte no son premonitorios y que en numerosas ocasiones, la muerte puede sencillamente simbolizar el final de una época, un periodo.

 
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